Mostrando entradas con la etiqueta pascual madoz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pascual madoz. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de marzo de 2020

La Mussara descrita por Pascual Madoz (S.XIX).





El político Pascual Madoz e Ibáñez, en su gran obra ‘Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar’ publicada entre los años 1.845 y 1.850, describía el municipio de La Mussara de la siguiente manera: 

<< MUSARA: Lugar con ayuntamiento en la provincia y diócesis de Tarragona (5 leguas.), partido judicial de Reus (3). Audiencia territorial y capitanía general de Barcelona (47). Situada en la cima de un monte, desde el cual se descubre, en días claros y serenos, todo el campo de Tarragona y el mar hacia el Sur y por la parte del Oeste hasta los montes de Aragón. Su clima es muy frío y tan nebuloso que reinan las nieblas la mayor parte del invierno y alguna el verano; sin embargo, goza de libre ventilación y salubridad y no se conocen enfermedades endémicas. Tiene 40 casas bajas, antiguas y de pocas comodidades, una iglesia parroquial: San Salvador, servida por un cura con título de vicario y un cementerio contiguo a ella; el término confina al Norte con la Febró; al Este con l’Albiol y Montreal, todos del partido de Montblanch (Montblanc); al Sur con Vilaplana; y Oeste con el mismo Febró y l’Arbolí del partido de Falset. En él se comprenden 48 ó 20 casas de campo diseminadas, de las cuales son las más notables las nombradas Mas d’en Grau y d’en Abelló; la escasez de aguas , pone en conflicto a la población en años poco lluviosos, pues que cesa a la vez el curso de una próxima fuentecita que surte al vecindario. El terreno es generalmente montuoso y calizo; aunque con alguna parte llana; casi todos sus montes forman parte de los de Prades, y en ellos se ven extensos pinares, que ocupan dos terceras partes del término y ganados de varias especies aprovechando sus pastos. Los caminos conducen a los pueblos limítrofes, y se hallan en mal estado. El correo se recibe de Aleisar (l’Aleixar) sin día fijo por los vecinos que van o vienen de Reus. Produce trigo, patatas, maderas de construcción y leñas para combustible; cría ganado lanar, cabrío y vacuno, caza de conejos, perdices, y alguna liebre. Comercio: exportación de frutos sobrantes y de ganados a los mercados de Reus, e importación de vino , aguardiente y efectos coloniales. Población: 40 (casas) vecinos: 214 almas (habitantes). Capital producido 922,499 reales. Imponible 27,665 reales. >>

sábado, 7 de marzo de 2015

Un pueblo con vida (La Mussara en el S. XIX. Parte II).



 
Continuando con el análisis de la descripción que Pascual Madoz hizo de la vida en la Mussara a mediados del S.XIX, podemos seguir observando e imaginando más detalles de cómo era el día a día de los habitantes del pueblo.

En el texto (anterior entrada) el autor también hace referencia a la producción agrícola que tenía la Mussara. Cabe destacar que, seguramente, los pocos terrenos que podían servir para la siembra de semillas estarían dedicados a varios tipos de cultivos diferentes, aptos para las condiciones climatológicas que allí se daban. Pero como más destacados, Pascual Madoz, hace referencia a los cultivos de patata y de trigo. Tanto el trigo como la patata son dos cultivos que se pueden desarrollar en un terreno de secano, si bien es cierto que las patatas, para que den una buena producción, es preferible que tengan bastante humedad.  
   También hay que tener en cuenta que los habitantes del municipio contarían con diversos huertos para abastecerse de otro tipo de frutas, frutos  y hortalizas, sobretodo destinados al consumo propio de las familias que los labraban. Los excedentes de trigo, patatas y algún otro cereal, hortaliza y  fruto (que no nombra en su texto Pascual Madoz), que  por importancia y extensión del cultivo eran mayores y por tanto de más producción, sumados a los escasos, o incluso a veces nulos, excedentes que el pueblo producía de otro tipo de frutos y hortalizas, en sembrados más pequeños o huertos familiares, eran llevados a otros pueblos y a las ciudades (Reus y posiblemente Tarragona) para comerciar y ganar algún dinero o hacer un trueque por otras cosas que hicieran falta en el pueblo. 
   La misma situación se debía dar con la cría de ganado. En la Mussara se criaban pequeños rebaños de ovejas y cabras, algunos cerdos y alguna vaca, que seguramente estaban destinados casi en su totalidad al abastecimiento de las familias que los criaban y, en menor medida, al comercio con otros pueblos.  De todas maneras, la economía y la subsistencia del pueblo, es un tema que merece ser tratado más detalladamente en otro artículo.



Otro de los aspectos que nos deja ver la descripción del ‘Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar’ de aquella Mussara, de mediados del S.XIX, es la mala comunicación que tenía el pueblo con su entorno. El autor nos habla de caminos vecinales y en mal estado. Situación que hacía que cualquier desplazamiento para llegar o marcharse del pueblo fuera realmente de gran durada y dificultad. Por poner un ejemplo, los desplazamientos a Reus duraban días enteros.  Otra muestra de esa mala comunicación con el resto del ‘mundo’ era el servicio de correos, que en la Mussara era nulo. Las cartas destinadas a los habitantes de la Mussara eran recibidas en el pueblo de l’Aleixar, y cuando algún vecino pasaba por dicho pueblo era el encargado de recogerlas y subirlas hasta el pueblo de la Mussara.

 


Pero pese a todas las dificultades que tenían aquellos habitantes de arriba de la montaña, la Mussara, hasta bien entrado el S.XX, fue un pueblo lleno de vida. Hoy en día mucha gente que llega a ese paraje (y lo sé porque algunas veces me ha pasado cuando he llevado a amigos y conocidos al  pueblo abandonado) asocia las ruinas del viejo pueblo con leyendas paranormales, extraños ritos esotéricos y toda clase de aspectos  enigmáticos y misteriosos, sin pararse a pensar que ese lugar, hasta hace relativamente pocos años, fue sencillamente otro pueblecito como otros tantos de su alrededor. Otra pequeña aldea en la que día a día vivían personas que luchaban por sobrevivir, habitantes  con sus penas y sus alegrías, sus labores, aficiones, historias, anécdotas... Un pueblecito en el que no había lugar (más allá de lo tradicional de la cultura popular de cada pueblo) para sucesos paranormales y leyendas fantasmales (como sucede en la actualidad). 
   Por eso, muchas veces, cuando subo a investigar o simplemente a pasear  con alguna persona que sencillamente relaciona el nombre de la Mussara con el misterio y lo paranormal (que también tiene su atractivo, no seré yo quien lo niegue y de hecho también habrá lugar en el blog para algunos artículos relacionados con el misterio) intento explicarle aspectos de la historia real del pueblo para que, como he intentado con éstos y futuros artículos, haga un ejercicio de imaginación y vea  el pueblo desde otra perspectiva que no sea, únicamente, la del misterio y esoterismo. Al fin y al cabo la Mussara también fue un lugar lleno de vida...


miércoles, 4 de marzo de 2015

Un pueblo con vida (La Mussara en el S. XIX. Parte I).





Hoy en día el visitante que llega a la Mussara observa a su alrededor un pueblo desolado, un lugar lleno de ruinas que ha sucumbido a los efectos del tiempo y la naturaleza. Pero si se hace un pequeño esfuerzo imaginativo, el excursionista, puede llegar a vislumbrar el pasado que ese paraje oculta entre sus ruinas.


Desde sus orígenes, allá por el S. XII, hasta su total abandono en el S. XX, la Mussara debió pasar por diferentes épocas de esplendor  y decadencia, pero hoy quiero centrarme en la que, quizás, fue su última época dorada como municipio, el S. XIX. Durante dicho siglo el término municipal contaba con un número significativo de habitantes, siendo la media de población durante el S. XIX de unos 247 habitantes (teniendo en cuenta que también entran en el computo total los vecinos de todas las masias diseminadas por el término municipal). En el siguiente gráfico se puede visualizar de una forma detallada cual fue la evolución de la cantidad de población durante ese periodo de tiempo.

 


Analizando de una manera superficial el gráfico y sin entrar a analizar, al menos en la presente publicación del blog, los detalles  de la evolución, se puede observar como el número de habitantes da un salto significativo desde el año 1.830 al año 1.835, aumentando la cantidad de vecinos en una cifra de 30 individuos.  La población, desde entonces, se mantiene estable durante aproximadamente unos diez-quince años hasta llegar al año 1.849, cuando se observa una gran disminución del número de vecinos. De los 214 individuos censados el año 1.845 se pasa a una cifra de 145 oriundos contados en el año 1.849, una disminución de 69 personas en cuatro años. Sin embargo, esta merma en el número de habitantes del pueblo se ve otra vez modificada con una espectacular subida de 178 habitantes en un tiempo de tan sólo ocho años. Si en el año 1.849 el pueblo tenía a 145 personas censadas, el año 1.857 sorprende ver como en el listado del padrón del municipio hay anotados 323 individuos.  Resultaría interesante profundizar en los posibles factores que llevaron a este baile de cifras entre los años 1.845 y 1.847. Como posible hipótesis de estudio podría existir cierta relación entre las dos primeras Guerras Carlistas (1833–1840 y 1846–1849) y los movimientos de población que se produjeron en el municipio, ya que tanto en la Mussara como en los pueblos de las montañas de la provincia de Tarragona hubo una gran actividad de acciones durante estas guerras, incluida también la Tercera Guerra Carlista (1872–1876), aunque en esta última no se observa una gran variación de residentes en el término municipal. La relación entre los conflictos bélicos de aquella época y el flujo migratorio producido en el territorio es un tema que queda pendiente de análisis.


 Pero sigamos analizando más aspectos de cómo un lugar, que hoy en día es un conjunto de encantadoras ruinas y naturaleza, hace años albergó un núcleo de población que daba vida a esa zona de la montaña que a día de hoy parece increíble que, antaño, pudiese estar habitada. Para ello me ha parecido muy ilustrativo mostrar como, en su día, describía el político Pascual Madoz (1.806 –1.870) este municipio en su gran obra ‘Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar’ publicada entre los años 1.846 y 1.850. 


 <<MUSARA:  Lugar con ayuntamiento  en la provincia y diócesis de Tarragona (5 leguas.), partido judicial de Reus (3). Audiencia territorial y capitanía general de Barcelona (47). Situada en la cima de un monte, desde el cual se descubre, en días claros y serenos, todo el campo de Tarragona y el mar hacia el Sur y por la parte del Oeste hasta los montes de Aragón. Su clima es muy frío y tan nebuloso que reinan las nieblas la mayor parte del invierno y alguna el verano; sin embargo, goza de libre ventilación y salubridad y no se conocen enfermedades endémicas. Tiene 40 casas bajas, antiguas y de pocas comodidades, una iglesia parroquial: San Salvador, servida por un cura con título de vicario y un cementerio contiguo a ella; el término confina al Norte con la Febró; al Este con l’Albiol y Montreal, todos del partido de Montblanch (Montblanc); al Sur con Vilaplana; y  Oeste  con el mismo Febró y l’Arbolí del partido de Falset. En él se comprenden 48 ó 20 casas de campo diseminadas , de las cuales son las más notables las nombradas Mas d’en Grau y d’en Abelló ; la escasez de aguas , pone en conflicto a la población en años poco lluviosos, pues que cesa a la vez el curso de una próxima fuentecita que surte al vecindario. El terreno es generalmente montuoso y calizo; aunque con alguna parte llana; casi todos sus montes forman parte de los de Prades, y en ellos se ven extensos pinares, que ocupan dos terceras partes del término y ganados de varias especies aprovechando sus pastos. Los caminos conducen a los pueblos limítrofes , y se hallan en mal estado. El correo se recibe de Aleisar (l’Aleixar) sin día fijo por los vecinos que van o vienen de Reus. Produce trigo, patatas, maderas de construcción y leñas para combustible; cría ganado lanar, cabrío y vacuno, caza de conejos, perdices, y alguna liebre. Comercio: exportación de frutos sobrantes y de ganados a los mercados de Reus, e importación de vino , aguardiente y efectos coloniales. Población 40 vecinos (casas) , 214 almas (habitantes). Capital producido 922,499 reales. Imponible 27,665 reales.>>


Como el lector puede observar en el texto anterior, el autor, Pascual Madoz, describe de una manera muy grafica como era la existencia a mediados del S. XIX en la Mussara. Este pequeño municipio de las montañas era un lugar lleno de vida. Un territorio en el que, ya desde sus orígenes, sus moradores tuvieron que aprender a lidiar con las adversas condiciones de vida que el entorno les ofrecía, tales como el clima <<Su clima es muy frío y tan nebuloso que reinan las nieblas la mayor parte del invierno y alguna el verano; sin embargo, goza de libre ventilación y salubridad…>>  o la escasez de agua << ...la escasez de aguas , pone en conflicto a la población en años poco lluviosos, pues que cesa a la vez el curso de una próxima fuentecita que surte al vecindario. >> No en vano, la escasez de agua fue, sin duda, uno de los mayores problemas que arrastró el pueblo a lo largo de toda su historia.



Continuará...